Cada texto, por sus particularidades contenidas, exige una determinada metodología para su acercamiento, exploración y, posteriormente, interpretación. En este caso, al analizar un poema debe tomarse en cuenta la subjetividad del intérprete, es decir, no sólo la sensibilidad de la época en que se estudia el texto, sino la propia sensibilidad del lector. El concepto de poesía que se tenga influye, por supuesto, en la exploración e interpretación del texto poético.
Como más tarde se analizará, lo poético es fundamento, esencia del arte y de acuerdo con la línea de pensamiento, basándonos en Heidegger (principalmente en dos de sus grandes obras: El ser y el tiempo y Arte y poesía) , la poesía será desocultamiento del ente, develamiento de la verdad. Pero, ¿cómo aparece ese develamiento? De-velar es re-velar, es aquí donde nos acercamos al objeto, a la cosa o fenómeno poético, a través de ese goce estético que se desoculta cuando el lector se reconoce en el texto que lee, al mismo tiempo que el texto mismo encuentra razón de ser cuando es leído por un lector al que emociona, lo interpreta y lo maneja a su modo. Nos encontramos con lo determinante del sentido poético.
Como más tarde se analizará, lo poético es fundamento, esencia del arte y de acuerdo con la línea de pensamiento, basándonos en Heidegger (principalmente en dos de sus grandes obras: El ser y el tiempo y Arte y poesía) , la poesía será desocultamiento del ente, develamiento de la verdad. Pero, ¿cómo aparece ese develamiento? De-velar es re-velar, es aquí donde nos acercamos al objeto, a la cosa o fenómeno poético, a través de ese goce estético que se desoculta cuando el lector se reconoce en el texto que lee, al mismo tiempo que el texto mismo encuentra razón de ser cuando es leído por un lector al que emociona, lo interpreta y lo maneja a su modo. Nos encontramos con lo determinante del sentido poético.
Es por eso que el poema “La desterrada” de Margarita Michelena goza de ese quehacer poético, alcanzando los más altos niveles de pensamiento filosófico y poético.
De acuerdo a la fenomenología de describir simplemente un útil, o partir a las cosas mismas, seguiremos la línea de pensamiento de Edmund Husserl. Se dice que el análisis que debe aplicarse a cualquier fenómeno humano, y en este caso al texto poético, es el ontológico.
No renunciamos a pensar en una posibilidad de acceso a lo originario de esta forma porque toda ontología es fenomenología, no hay nada tras del fenómeno, y si hay que descubrirlo es porque éste siempre se oculta o se disimula.
No renunciamos a pensar en una posibilidad de acceso a lo originario de esta forma porque toda ontología es fenomenología, no hay nada tras del fenómeno, y si hay que descubrirlo es porque éste siempre se oculta o se disimula.
De este pensamiento partimos de la mano de Heidegger al afirmar que: "La comunicación de las posibilidades existenciales del encontrarse (estado de ánimo), es decir, el abrir la existencia, puede venir a ser meta peculiar del habla poética." (Heidegger: 181).
El “ser-ahí”, el hombre, es siempre un estado de ánimo; el estado de ánimo y el modo en que se relaciona con el mundo es lo que determina el estilo, el tipo de lenguaje, el modo en que la esencia de lo poético resulta aprehensible en el poema: "El-ser-en-el-mundo del ser-ahí se ha dispersado y hasta despedazado en cada caso ya, con su facilidad, en determinados modos de ser-en." (Heidegger: 69).
Los distintos modos de “ser-en” son diversas maneras de relación del hombre con el mundo. Esos varios tipos de relación dan lugar a diferentes formas de entender y hacer poesía. De aquí se afirma que en la creación poética existe una reconciliación y conexión entre el hombre y el mundo.
En el modo particular del “ser en el mundo”, relacionado con la creación poética, Margarita Michelena se inserta en los poetas del ver-a-través-de-sí, la poeta de la angustia.
Algo inseparable en la poesía de este tipo de poetas es el des-ocultar la verdad y tras este empeño de develar la verdad conlleva al acontecer del ser.
Algo inseparable en la poesía de este tipo de poetas es el des-ocultar la verdad y tras este empeño de develar la verdad conlleva al acontecer del ser.
Se puede hablar de un acontecer del ser, o de un acontecer de la verdad, en cuanto al contexto de significados dentro del que las cosas, en sus retornos, son o es algo que históricamente se da: el ser no es, sino que acontece.
En la primera estrofa de “La desterrada” encontramos este develamiento del ser. El poeta empieza a desconocerse, su otredad acontece:
Canto para salir de mi rostro en tinieblas
a recordar los muros de mi casa,
porque entrando en mis ojos quede ciega
y a tientas reconozco, cuando canto,
el infinito umbral de mi morada.
Canto para salir de mi rostro en tinieblas
a recordar los muros de mi casa,
porque entrando en mis ojos quede ciega
y a tientas reconozco, cuando canto,
el infinito umbral de mi morada.
El poeta llama aquello que, en develarse hace aparecer precisamente el ocultarse, y lo hace aparecer de esta manera, en tanto que lo que se oculta.
Dentro de la segunda parte del poema, se marca un territorio poético fundamental; se define la poesía como develamiento de la verdad mediante un puente, un enlace entre el hombre y el mundo:
Esto es la poesía. No un don de fácil música
ni una gracia riente.
Apenas una forma de recordar, apenas
—entre el hombre y tu orilla—
una señal, un puente.
Esto es la poesía. No un don de fácil música
ni una gracia riente.
Apenas una forma de recordar, apenas
—entre el hombre y tu orilla—
una señal, un puente.
Todo arte es, en esencia, poesía. La fórmula de la creación del arte es poner en operación la verdad del ente. La poesía es la verdad. La verdad existe sólo como lucha entre alumbramiento y ocultación, en la interacción de mundo y tierra, ese puente que hay entre estas dos clases de ocultación es poesía: apenas una forma de recordar.
En los siguientes versos se afirma la relación existente entre ser, tiempo y muerte:
Por él voy con mis pasos,
con mi tiempo y mi muerte,…
… del límite y del nombre que me diste,
del ser y el tiempo en que me confinaste.
La palabra “ser” no designa algo que se pueda pensar, no designa nada inteligible y no refiere la mente a ningún contenido. Este concepto, si es que lo tomamos como concepto, aparece como lo arcano, el misterio, el enigma. Sin embargo el ser “es” él mismo: "El ser está esencialmente más lejos que todo ente y, al mismo tiempo, está más próximo al hombre que todo ente, ya sea éste una roca, un animal, una obra de arte, una máquina, un ángel o dios." (Heidegger: 39).
Por él voy con mis pasos,
con mi tiempo y mi muerte,…
… del límite y del nombre que me diste,
del ser y el tiempo en que me confinaste.
La palabra “ser” no designa algo que se pueda pensar, no designa nada inteligible y no refiere la mente a ningún contenido. Este concepto, si es que lo tomamos como concepto, aparece como lo arcano, el misterio, el enigma. Sin embargo el ser “es” él mismo: "El ser está esencialmente más lejos que todo ente y, al mismo tiempo, está más próximo al hombre que todo ente, ya sea éste una roca, un animal, una obra de arte, una máquina, un ángel o dios." (Heidegger: 39).
La muerte es definida como el juego de las posibilidades existenciales: la posibilidad permanente de la imposibilidad de todas las otras posibilidades más acá de ella que constituyen la existencia. Puestas en relación con la muerte, las posibilidades de la existencia se revelan y son vividas como puras posibilidades; el ser-ahí puede pasar de una a la otra en un discurso. El mismo tiempo, ligado como está, al proyectarse del ser-ahí y a su volver atrás sobre el propio pasado, es abierto en definitiva sólo por esta anticipación de la muerte: la raíz de mis alas anteriores y este nublado espejo, teatro apenas de la memoria que me arrebataste. Todo esto se vuelve en la mirada de la poeta como un hilo misterioso, una escala secreta, una llave que a veces abre puertas de sombra.
Por último, se advierte un cambio improvisto de "ver-a-través-de-sí". El poeta retoma la palabra (si es que alguna vez la perdió), sale de la caverna del desocultamiento con una vacilante antorcha en forma de voz… y después calla:
Y callaré. Devolveré este reino
a frágiles palabras.
La poesía, finalmente, se muestra en la forma modesta del juego poético. Sin trabas, inventa su mundo de imágenes y queda ensimismada en el reino de lo imaginario, en este caso, las frágiles palabras.
De esta forma, el acontecer del ser es la institución de los rasgos esenciales de un mundo en el que ha pasado todo. Esta institución es la institución de un lenguaje. El lenguaje se abre y se instituye, en su manera esencial, sobre la poesía. Es en este lenguaje poético que el ser, originariamente, acontece.
A fin de cuentas, el poema “La desterrada” va más allá del enfoque teórico aplicable. Goza de una vorágine de fenomenología que origina que el lector aprehenda la simbología de su virtuosismo, y una vez dentro de éste, venga por consiguiente, la emoción y exaltación de los sentidos, la razón de ser de la verdadera poesía.
Y callaré. Devolveré este reino
a frágiles palabras.
La poesía, finalmente, se muestra en la forma modesta del juego poético. Sin trabas, inventa su mundo de imágenes y queda ensimismada en el reino de lo imaginario, en este caso, las frágiles palabras.
De esta forma, el acontecer del ser es la institución de los rasgos esenciales de un mundo en el que ha pasado todo. Esta institución es la institución de un lenguaje. El lenguaje se abre y se instituye, en su manera esencial, sobre la poesía. Es en este lenguaje poético que el ser, originariamente, acontece.
A fin de cuentas, el poema “La desterrada” va más allá del enfoque teórico aplicable. Goza de una vorágine de fenomenología que origina que el lector aprehenda la simbología de su virtuosismo, y una vez dentro de éste, venga por consiguiente, la emoción y exaltación de los sentidos, la razón de ser de la verdadera poesía.
Datos vitales:
Margarita Michelena nació el 21 de julio de 1917 en Pachuca, Hidalgo. Cursó estudios en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de México (UNAM). Fue directora de El libro y el pueblo. Como poeta publicó Paraíso y nostalgia (1945), Laurel del ángel (1948), La tristeza terrestre (1954) y El país más allá de la niebla (1968). En Reunión de imágenes (1969), incluyó sus libros anteriores. Como crítica, publicó Notas en torno a la poesía mexicana contemporánea (1959).
Bibliografía
Heidegger, Martín,
- Arte y poesía, CFE, México, 1999.
- Carta sobre el humanismo, Alianza, España, 2001.
- El ser y el tiempo, FCE, Colombia, 1998.
- … poéticamente habita el hombre…, En conferencias y artículos, Ediciones del Serbal, España, 1997.
- Arte y poesía, CFE, México, 1999.
- Carta sobre el humanismo, Alianza, España, 2001.
- El ser y el tiempo, FCE, Colombia, 1998.
- … poéticamente habita el hombre…, En conferencias y artículos, Ediciones del Serbal, España, 1997.
Husserl, Edmund, La idea de la fenomenología, FCE, México, 2001.
Paz, Octavio, et al., Poesía en movimiento, I, Siglo veintiuno editores, México, 1985.





