jueves, 27 de mayo de 2010

esto yo no lo escribí, pero sirve

Con esto sólo trato de explicarte mis ojos nublados cuando lees para mí, mis miedos estúpidos al abandono, mi “escríbeme algo” tan urgente. Hoy en la mañana, por ejemplo, llovía. Eran gotas gordas y me pareció que era el agua terrible de tu recuerdo que caía sobre la ciudad implacablemente.

Ahora son las 7, me siento a escribir y mi blanca página se niega a recibir los espadazos de mi pluma insistente. Pasa jugando mi sobrino, y yo pienso que los niños son como espejos. Me dan ganas de tener otra vez dos años, de serenarme en el vientre de mi madre, de no haber nacido. Te oigo, desde mi escritorio, aunque estés tan lejos. Te siento con mis dedos callados. Te quiero porque escalamos angustias inventadas, porque estabas escondida y te encontré y nos alegramos.

Entonces regreso a la poesía, al eterno ir y venir de mi nostalgia, al caracol donde resuena la música del mundo. Esta página es tuya. Estoy triste.

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