jueves, 27 de mayo de 2010

inhumación

He aquí que con la punta del dedo
punzo mi purulento corazón
en la vena desgarrada del mundo

He aquí que mi mano fría escribe con el filo de la espada
y la sangre violenta del tiempo
aprieta la putridez de mis ásperos huesos

He aquí que soy la dulce herida
donde desciende lento
el dolor de mi generación

Por mí hablará la descomposición
de este féretro de carne y hueso

Pasaba el polvo en la palabra.

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